Alguna vez, algun di­a Alhamí estara contigo en ...

viernes, 5 de diciembre de 2008

En referencia a los íncubos

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entrar es fácil, salir es difícil...

I Parte

El Íncubo se supone que es el resultado de una relación sexual entre una mujer y un ser espiritual que perteneces a otra esfera de la existencia y que, de algún modo se materializa en sensaciones vívidas que se experiementan a nivel emocional al momento del acto y algunas señales corporales evidentes en el cuerpo de la afectada, (como sudoración, contracturas, lubricación y espasmos orgásmicos), quien a partir de ese momento incuba dentro de sí , el germen vivo de este espíritu de carácter semiángelico o semidomoníaco y que dicha posesión puede ser transmitida por medio del sexo a sus parejas sexuales humanas a través de generaciones

INCUBO: etimológicamente hablando, significa "yacer" en sentido amplio, ya sea sexual o gestacional

Se le conoce por diferentes nombres alrededor del mundo de acuerdo al folclore popular regional

Como el "Trauco", es conocido también en la provincia chilena de Chiloé representado como un enano que seduce a las jóvenes en pubertad, algunas veces el trauco es usado para explicar embarazos no deseados o súbitos, especialmente en las mujeres no casadas.

En Hungría es llamado "liderc" y puede ser un amante satánico que vuela por las noches, y parece como una luz arrolladora o como un pájaro de fuego.

En Paraguay es conocido como "Kurupí", un ser mitológico con un miembro viril gigantesco, que secuestra mujeres para violarlas.

En Guatemala es conocido como "El Viejo del Sombrerón", un ser de regular estatura, galante, que viste de negro, utiliza minúsculas botas y un enorme sombrero (de ahí su nombre), seduce a las mujeres jóvenes, enamorándolas con bellas canciones.

En Brasil es conocido como "Boto", un ser joven y bello, traje blanco, zapatos blancos y su característico sombrero blanco que busca tapar una parte de la cara y el agujero en el alto de su cabeza.

En El Salvador, es conocido como "Cipitio", enano y panzón que enamora a las mujeres.

En la mitología guaraní, "el Pombero" -hombre bajo, flaco, de abundante vellosidad- secuestra y viola a mujeres a las que deja generalmente embarazadas.

Los Ángeles y Arcángeles vistos como seres rebeldes al orden natural del Cosmos, son conceptuados como seres demoníacos, según una opinión general muy difundida, pueden unirse carnalmente con hombres y mujeres, (tal como lo que dio origen a los Nephilin), a los que yacen con éstas y actúan como machos, se les llama íncubos; y a los que yacen como hembras y actúan como tales para unirse a los hombres, se les denomina súcubos.

Muchas de las historias míticas tanto paganas como no paganas, han contribuido grandemente al nacimiento de milagrosos héroes y reyes por medio de íncubos y súcubos.



Párrafos, relatos en múltiples obras históricas, nos traen una gran relación, de individuos como los “gigantes” que bien pudieran ser originados por estos ángeles engendradores, enamorados de las hijas e hijos de los hombres. Así, se tejieron leyendas que no se sabe hasta donde llega el límite entre lo real y lo imaginario. Es así como se supone que fueron engendrados ROMULO REMO Y OCTAVIO AUGUSTO en la Roma antigua y otras múltiples leyendas de las que esta plagada la mitología y la hsitoria

La patriótica identifica muchas veces a los íncubos con los sátiros y faunos, cita, por ejemplo un pasaje de san Agustín que dice: “Y porque dicen frecuentemente muchos que lo experimentaron por si, o lo oyeron de quienes lo experimentaron, y de cuya fe no debe dudarse , afirman haber oído que silvanos y faunos, a quienes el vulgo denomina íncubos, han estado muchas veces con mujeres, intentando y consumando coito con ellas”

En el libro de Isaías, en el capitulo IV, se puede leer el siguiente párrafo, denunciando a estos extraños seres: “Y vendrá a ser guarida de dragones y pasto de avestruces, y se encontraran allí demonios, Esto es, monstruos como demonios”.
San Isodoro, en el libro VIII, ultimo capitulo escribió: “Peludos, que los griegos llaman Panitas, los latinos incubos y los franceses Clusios, demonios que cohabitan inmundamente con las mujeres”.

Una tremenda invasión de íncubos y súcubos asoló los dormitorios de Europa. Se trataba de visitantes nocturnos relacionados -en la mente cristiana- con la magia y el demonismo, que satisfacían fantasías inconfesables e imaginariamente infligían a las personas afectadas vejaciones de carácter siempre sexual.

Aquellas apariciones se producían con particular frecuencia en conventos y parecían ser altamente contagiosas.

La historia que me ha llegado de alguna parte nos puede ilustrar y ayudar a formarnos cierta idea de aquellos visitantes:

El monje Ganímedes, que era considerado de altas dotes espirituales, fue llamado a exorcizar a una muchacha de 18 años a quien supuestamente casi todas las noches la poseía un íncubo y la hacía caer en un tórrido trance pasional. Esta es su versión de lo ocurrido:

Ella me contó sin rodeos lo que el espíritu que ella calificaba de maligno le había hecho. Después de escuchar su relato, me quedé con la impresión de que, a pesar de su aparente resistencia, había recibido al demonio con una especie de consentimiento indirecto y hasta con un secreto gozo.

En su narración ella dice que percibía su presencia porque su cuerpo se cimbraba y lo recorría un hormigueo ascendente que le nacía en la entrepierna. De hecho era la abundante lubricación, la excitación violenta de su clítoris y la sensación de expansión de sus órganos sexuales lo que la advertía de la llegada del íncubo; cuando esto sucedía ella escuchaba un torrente de susurros a su oído, acordes con viejas fantasías que ella guardaba en su subconsciente, (como el deseo oculto de gozar del sexo al ser violada), en lugar de recurrir a la oración, corría a tenderse en su cama y aunque parecía estar fuera de sí, se notaba por su expresión facial y ademanes autoeróticos que se complacía en ello.

Traté de inspirarle un sentimiento de confianza en su naturaleza buena y en la ayuda que podía proporcionarle Dios sí recurría a él en oración, para tomar fuerza y superar las crísis, pero está alternativa no tuvo ningún éxito, porque ni siquiera fue ensayada. Más bien parecía asustarle la idea de valerse de lo sagrado para verse libre del demonio.

Salta a la vista que Ganímedes no era santo ni era tonto y pronto dedujo que el problema estaba dentro de la propia chica y, en conseceuncia le recomendó entregarse al sexo con humanos como única solución a su estado de incubación.

Incluso algunos médicos de la época reconocían o, cuando menos, sospechaban el origen de tales fenómenos, y Strausher señala, flemático, que las manifestaciones de seres sobrenaturales se hicieron menos frecuentes cuando aparecieron los frailes errantes (que tenían fama de establecer relaciones sexuales promiscuas con las esposas de los hombres que se ausentaban de su casa). En general, sin embargo, se consideraba que los íncubos eran un fenómeno diabólico, ajeno a la voluntad de la afectada.

Según el mito: Si la mujer queda embarazada puede dar a luz niños deformes, de fácil control por parte del mal, o con habilidades especiales (como el mago Merlín, hijo de un íncubo y de una ramera, según una de las tantas versiones de su nacimiento).

El íncubo succiona la energía corporal de la persona en el momento del sexo y a la vez le insufla parte de su fluido etereo, de esta manera vive o se hace más fuerte. En casos extremos de acuerdo a quienes los estudian, puede llegar a darle un paro al corazón de la víctima e incluso matarla por la succión energética ocasionada, dejando a la víctima débil o enfermiza.

La sospecha de la brujería fue el resultado natural de aquella superstición y degeneró en el furor de la caza de brujas. Las visitas de los íncubos iban seguidas, en algunas ocasiones, de falsos embarazos.


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2 comentarios:

ana paula diavala dijo...

al igual que lux tienes algo atractivo

ese qué se yo ,
claro que vos , al contrario de luxcristian , sos más cabezón

el es más de cantinas

Strigolugius dijo...

jajaja... ke singular ke sos... llamarme cabezón es un piropo de doble sentido, visto con lente de gran angular... lástima ke soy muy joven porke si no, hasta se te prodria antojar llamarme "el viejo del sombrerón"... en cierto modo y veladamente me acusas de ser un íncubo ke dicen ke era la delicia de las chicas ilusas...

oie sabes, ke ese man es un tipazo, aunke es cierto ke un día topamos a los tapazos... al final se impuso ke nos identificamos...

un beso para vos y abrazo para lux